martes, 15 de junio de 2010

la hormiga y el grillo




Erase una vez, durante un cálido verano, un alegre grillo que no paraba de cantar subido a la rama de un árbol, mientras debajo de él, una larga hilera de hormigas se afanaban en transportar semillas de todo tipo. Tras hacer una pausa en su canto, el grillo se dirigió a éstas para decirles: ¿Pero por qué trabajáis tanto? venid aquí a mí lado, al resguardo del sol, y cantaremos juntos.

Pero las hormigas continuaron trabajando sin parar.

-¡No podemos!, hemos de abastecernos para el invierno. ¡Cuándo llegue el invierno y las nieves cubran la tierra, no encontraremos nada para comer y sólo podremos sobrevivir si tenemos la despensa llena!.

-¡Falta mucho todavía para que finalice la temporada!, tiempo habrá para buscar provisiones antes de que llegue el invierno. ¡Con este sol y tanto calor es imposible trabajar!, ¡mientras tanto prefiero cantar...!

Durante todo el verano el grillo no dejó de cantar y las hormigas de trabajar; pero los días pasaban de prisa, después las semanas, luego los meses.

Llegó el otoño, los arboles fueron perdiendo sus hojas y el grillo descendió del árbol ahora desvestido; la hierba escaseaba y la poca que había se volvió amarilla.

Una mañana con los campos cubiertos por las primeras heladas, el grillo se despertó transido de frío, un hielo pertinaz quemó el verde de las últimas hojas; había llegado el invierno. El grillo empezó a vagabundear alimentándose sólo con alguno que otro tallo seco que todavía brotaba del suelo duro y helado. Llegaron las nieves y el grillo no encontró nada que comer; hambriento y muerto de frío, pensó apesadumbrado en el calor del verano. Una noche, vio unas luces a lo lejos y se dirigió hacia allí hundiéndose en la nieve.

¡Abrid¡ ¡Abrid por favor! me estoy muriendo de hambre, dadme cualquier cosa para comer. Se abrió una ventana y apareció una hormiga la cual dijo: ¿quién llama?; ¡soy yo, el grillo!, tengo hambre, frío y estoy sin cobijo. ¿El grillo? Ah!, ya me acuerdo de ti. ¿Qué hacías durante el verano mientras nosotras nos abastecíamos para pasar el invierno?. ¿Yo...? pues cantaba, y mis cantos llenaban el cielo y la tierra. ¿Conque cantabas, eh?, ¡pues ahora baila!




No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada